Cuento para niños Juan El Pastelito

La historia de un pastelito llamado Juan

En un pequeño pueblo rodeado de campos verdes y montañas, vivía Juan, un pastelito muy especial. No, no era un pastelito común y corriente que encontrarías en una panadería. Juan era un pastelito mágico.

Este pastelito mágico tenía una peculiaridad: podía conceder deseos a aquellos que lo comieran. Sin embargo, Juan tenía un corazón noble y solo concedía deseos que fueran para el bien de las personas.

Un día, una joven llamada Elena, que vivía en el pueblo, se topó con Juan en una antigua panadería. Ella había oído hablar de los rumores sobre este pastelito mágico y estaba ansiosa por probarlo.

«¿Qué desea?» preguntó Juan con su voz suave y amigable cuando Elena entró en la tienda.

«Quisiera un deseo, por favor», respondió Elena con entusiasmo.

Juan sonrió y le ofreció un pastelito de fresa con crema. Elena lo tomó y dio un bocado con gran expectación.

«Quisiera que mi abuelita se cure de su enfermedad», dijo Elena en voz baja, con los ojos llenos de esperanza.

Juan asintió con solemnidad y desapareció en un destello de luz.

Elena, emocionada y nerviosa, corrió a casa para cuidar de su abuelita. Para su sorpresa y alegría, al día siguiente, su abuelita se levantó de la cama, completamente curada.

Desde ese día, la fama de Juan el Pastelito se extendió por todo el pueblo. Personas de todas partes venían a la panadería en busca de un deseo de Juan. Y Juan, con su generosidad y compasión, continuaba haciendo felices a aquellos que lo necesitaban.

Pero a pesar de su poder mágico, Juan nunca perdió su humildad ni su corazón bondadoso. Siempre recordaba que la verdadera magia residía en hacer el bien a los demás.

Y así, Juan el Pastelito continuó endulzando las vidas de las personas, una deliciosa y mágica porción a la vez.

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